domingo, 23 de febrero de 2014

Fast food at Oxford

Mucho se quejan los españoles de la comida inglesa: que si es mala, que si insana, que si no hay buenos ingredientes, blah, blah, blah. Pero aún siendo cierto, la culpa de comer mal es nuestra y sólo nuestra, aunque se vea frecuentemente animada por la gran oferta de comida rápida que hay por aquí. Pues de eso va a tratar este post. ¿No sabes dónde malcomer en Oxford? Aquí tienes unas cuantas opciones:

Opción Nº 1: Tesco

Precio: 1-3£
Calidad: No muy chunga
Cantidad: Suficiente
Velocidad: Muy rápido

El Tesco es como el supermercado Día de aquí: barato, cutre y lleno de gente joven sin recursos. Es bastante habitual que en el descanso para comer del trabajo, se llene de ingleses que se apoderan de un triste sandwich y patatas fritas o chocolatinas para amenizarlo. Hay mucha oferta de dulces con crema de cacahuete y cookies con mantequilla, difíciles de encontrar en España pero muy ricas. Sin embargo, lo que a mi más me gusta del Tesco son los Noodles. Una especie de sopa con pasta estilo oriental que se hacen en un par de minutos si tienes agua hirviendo (como es el caso de nuestra oficina). Hay varias marcas, pero, personalmente me gusta King Pot Noodle (ahora estaban de oferta a 1£), que los tienen en muchos colores: amarillo, verde, rojo, azul y negro. Mi favorita es la amarilla.

El KitKat con mantequilla de cacahuete es una verdadera delicia
Estos Noodles, en concreto, no me gustaron nada... Las patas con cheddar y
cebolla roja bien

Opción Nº 2: Momo and rice

Precio: 3-4£
Calidad: No muy chunga
Cantidad: Suficiente
Velocidad: A veces hay cola, y no son muy rápidos en servir

Los miércoles y jueves puedes visitar el mercado de Gloucester Green para encontrar una gran variedad de productos gastronómicos de diversos países. Lo más popular son los puestos de comida oriental, en los que venden dumplings de toda clase para llevar. Momo and rice es un puestecillo ambulante, no sabría decir de qué país es originario (rasgos asiáticos), pero tiene una más que interesante oferta en la que puedes mezclar unos dumplings llamados Momos y arroz a 3,5£. Puedes pedir el arroz con verduras o con bacon, y los Momos, de cerdo, pollo o verduras, que vienen acompañados por una salsa tomatosa, y/o salsa de soja al gusto (cuidado de no confundir el bote de salsa de soja con el de vinagre).

El mercado de Gloucester Green en todo su esplendor. Por ahí se entrevé el
puesto de Momo and rice
Que conste que no está tan malo como parece en la foto

Opción Nº3: Piemininster

Precio: 4-6£
Calidad: Buena
Cantidad: Mucha si lo juntas todo, los pies son bastante contundentes.
Velocidad: A veces hay cola, pero sirven bastante rápido

En pleno corazón del Covered Market de Oxford, se encuentra esta cadena de restaurantes llamada Pieminister. Su especialidad: pastelitos de hojaldre rellenos de lo que sea: pollo, carne, verduras, setas... Lo puedes amenizar con mash (puré de patatas), gravy (una especie de salsa de carne muy sabrosa), queso y guisantes. Los martes hay una oferta llamada "Pie and mash", en la que te juntan todo en un paquetito para llevar por 6£ (recientemente lo subieron de precio debido a su popularidad, antes eran 5£).

¡Mmmm! Pie bañado en delicioso gravy
Que conste que esta foto no es mía

Opción Nº4: The Oxford Sandwich Company

Precio: 2,5-3£
Calidad: Decente
Cantidad: Te quedas con hambre
Velocidad: La señora se toma su tiempo, y sólo suele estar ella, así que si pillas cola puede tardar bastante

También en el Covered Market puedes encontrar un puesto en el que una amable señora con sobrepeso prepara bocadillos de ingredientes variados en mini-baguettes, bajo el nombre de The Oxford Sandwich Company. No tienen bocata de calamares, pero el panini (así es como llaman a los bocadillos calientes) de bacon con queso brie y tomate, no está nada mal.

Esta foto también está cedida por Internet. De hecho ya no hay más fotos mías.
Se me olvidó hacerlas, el hambre es muy peligrosa.
¡Si en Internet hay de todo ya! ¿Para qué molestarme?

Opción Nº5: Kebab kid

Precio: 4-5£
Calidad: Te puedes hacer una idea
Cantidad: Mucha
Velocidad: Podría ser peor

No podía faltar la franquicia de comida turca de turno. Kebab Kid es una cadena bastante exitosa, con un logotipo de esos que inspiran confianza, que te lo encuentras cada dos por tres aquí en Oxford. Como no podía ser de otra forma, incluye una gran variedad de especialidades exclusivamente turcas como hamburguesas, pizzas y patatas fritas (también tienen kebab). Todo muy especiado y con ese delicioso aroma a fast-food que tanto nos gusta.

Es como una especie de Elvis Turco

Opción Nº6: Chicken Cottage

Precio: 4-5£
Calidad: Nula
Cantidad: Poca
Velocidad: Bien

Si lo que te gustan son los pollos hormonados y con cientos de alas y muslos, este es probablemente tu sitio. Chicken Cottage es una especie de Kentucky Fried Chicken de baja categoría que está muy extendido por todo el Reino Unido. Tienen hamburguesas de pechuga de pollo y trozos sueltos, picantes o no. Lo bueno es que si hay un Kentucky al lado, cosa probable, el Chicken Cottage siempre está vacío, por lo que no hay que esperar cola.

Vacío. Eso es bueno, o no, según se mire.

[Actualización] Opción Nº7: Mission Burrito

Precio: 5-6£
Calidad: Decente
Cantidad: Bastante
Velocidad: Bien

¿Cómo lo quieres? ¿De carne mechada, ternera, pollo, o verduras? ¿Con arroz? ¿Con guacamole? ¿Con salsa picante (hay tres a elegir)? ¿Con queso? Totalmente personalizado, así se las gastan en la pequeña cadena Mission Burrito que se extiende por un par de ciudades inglesas. No muy barato, pero contundente: no esperes ir a jugar al Quidditch después de uno de estos. Me faltaba la comida mejicana en este repaso del fast-food Oxfordiano.

Burrito de carne mechada, con pimientos, arroz, guacamole,
 salsa agria y lechuga (esta foto sí es mía)

Este es uno de los dos Mission Burrito que hay en Oxford (esta no)

Conclusión

Alguno (concretamente Javi) pedía una conclusión general, y, ya que actualizo con lo del burrito, pues la pongo: Lo mejor es ir variando, porque si se te ocurre comer todos los días en el mismo sitio te puedes morir (literalmente, fijo que acabas con problemas de todo tipo). Por supuesto se puede comer mucho mejor, pero más caro y menos fast. Y hay muchos más sitios que no he tenido el tiempo de probar, o de poner aquí, como el sitio de los bocadillos brasileños, además de los conocidos: McDonald's, Burguer King, Kentucky... En fin, lo de siempre, que como una buena tortilla de patatas y un buen jamón serrano no hay nada. Eso sí, algunos dulces me los llevaba a España sin pensarlo.

jueves, 13 de febrero de 2014

May I have one 'deer' please?

Oxford está lleno de ciervos. Los ves por las calles, por el campo, hasta dentro de los edificios. Los vehículos tienen que tener cuidado de no atropellarlos, y muchas veces hay que espantarlos de los cubos de basura para que no lo ensucien todo, siempre amablemente, claro, no se vayan a enfadar. Aunque a veces no lo demuestren, los ciervos entienden muy bien nuestro lenguaje, y algunos hasta saben hablarlo... un momento... no... ¡todo eso fue un sueño! Pero fue un sueño inspirado en un hecho real: Había dos fucking ciervos en el campo de fútbol por el que paso al lado todos los días al ir a trabajar. Allí sentados, tan tranquilos en el mitad del césped, disfrutando de una fresca mañana de Febrero y de una lluvia suave... ¡Qué majos son los ciervos!

Lo siento por la calidad de la foto, desde muy lejos y con un móvil de gama baja.
¡Pero allí estaban! ¡Lo juro!
Todas las mañanas mi compañero de casa (y trabajo) y yo, de camino a la oficina atajamos por un camino al lado de un lago enorme del que casi no se ve el final. No lo encontraréis en Google maps, está ahí temporalmente, ya que es fruto del desborde del río Cherwell (un pequeño afluente del Támesis) sobre lo que antes era un parque, un jardín botánico y varios campos de rugby ahora inundados, que imagino, pertenecen a alguna universidad. Los campos de fútbol de Merton Field, que no han sucumbido a las aguas es donde encontramos a nuestros rumiantes amigos (que mirando bien el mapa, no sé de dónde pudieron venir). Os dejo unas cuantas fotos de la zona:






sábado, 8 de febrero de 2014

Card games


Centro de Oxford, 10:30 A.M.

Tras escuchar hablar a Keith, sin prácticamente entender nada de lo que dice, me doy cuenta de que todos me están mirando y que ya es mi turno. No sin sentirme un poco avergonzado levanto y muestro mi carta, escogida casi por azar. En ella hay escrito un número 40 en letras grandes, y en el dorso, el dibujo simplificado de una cabra sobre un monte que representa la marca del fabricante: Mountain Goat Software. Seguidamente, miro a mi alrededor, con cierta curiosidad por ver las cartas que los demás han sacado. Los números rondan entre el 5 y el 13, mucho más bajos que el mío. Entonces sé que me estoy equivocando de largo.


Esto que parece una extraña partida de la carta más alta, es una reunión de planificación. Ese número representa la estimación de la complejidad de una determinada tarea, que en realidad yo no había entendido. Cuando todos los miembros del equipo han enseñado sus cartas, se discute abiertamente sobre la tarea en cuestión, cada uno valorando su dificultad y justificando el número escogido. Yo me limito a asentir con la cabeza como si me estuviera enterando de qué va el asunto. Después se anota el valor acordado en una tarjeta de color blanco junto con la descripción de esa tarea. Y tras repetir eso un par de veces con las distintas tareas del día, ¡hala! ¡a programar!

El lugar donde trabajo es una empresa bastante grande que se toma bastante en serio las llamadas metodologías ágiles para organizar el trabajo. A los privilegiados que nos vamos a Malta nos han colocado en una sala aparte, y se supone que no debemos hablar con el resto del equipo si no es por Skype, una forma de probar el funcionamiento del equipo por separado, antes de enviarlo al otro lado de Europa. En general tratan muy bien a los empleados, hay fruta y bebidas de todo tipo para los trabajadores de forma gratuita, y el horario es libre, siempre que cumplas tus horas.


Oxford es una ciudad pequeña, con una arquitectura pintoresca al más puro estilo Harry Potter. Pero ni siquiera aquí se puede desprender uno del aroma Español. La mayoría de pubs, tienen grifo de San Miguel, e incluso, hay un par de cadenas de bares pseudo-españoles que ofrecen litronas de Mahou al simpático precio de 7,5 libras. Yo vivo en un alojamiento proporcionado por la empresa: una "modesta" casita de tres pisos, 3 habitaciones, 4 baños, salón y comedor, situada junto una de las zonas de bares más concurrida, a 20 minutos del trabajo yendo a pie. No me puedo quejar, en absoluto.


Así que salvo por el tiempo (frío y con mucho viento) y la comida, estaría casi mejor que en casa. Las frutas y verduras son pequeñas e insípidas, la carne no suele tener muy buen aspecto tampoco, y abundan las comidas pre-cocinadas. Como yo como de todo, no estoy a disgusto, pero tal vez acabe cansándome. Lo bueno es que en general no es muy caro comer, hay sitios baratos, o puestos callejeros donde por 3 o 4 libras se come decentemente. Nada exquisito, pero al menos variado.

En fin, una semana menos, quedan 3.

lunes, 3 de febrero de 2014

Arrival

El avión se comporta más parecido a un pájaro recién nacido aprendiendo a volar, que como la supuesta máquina cuasi-perfecta que es. El suelo cada vez parece más cerca y la señora que tengo a mi izquierda se agarra histéricamente al asiento a la vez que yo me aprieto más fuerte el cinturón de seguridad, como si eso me fuera a salvar la vida… Sin embargo, la sensación de que estoy a punto de morir es extrañamente placentera, será la adrenalina, pero no puedo evitar sonreír como un idiota entusiasmado mientras el ataúd alado en el que viajo se precipita a toda velocidad hacia su fatal destino.

Así que, tras un suave aterrizaje, ¡estoy en Londres! Como ya he ido otras veces (y seguramente vosotros también), no voy entrar a detallaros como es el centro neurálgico del Reino Unido, sólo un resumen rápido: Calles sucias, comida basura, ricos dulces, un transporte público excepcionalmente caro para un español, y mi primer pensamiento nada más llegar: "¡La hostia que frío hace!"

Aunque la verdad, los tres días que he pasado en casa de mi hermano han tenido un poco de todo: Quedada con viejos amigos del máster, una pelea en pub, una paella cocinada por húngaros sorprendentemente decente, un recorrido en moto por Londres, las bonitas vistas de una estación eléctrica monumentalmente grande que convertirá en un complejo residencial con parque en la azotea digno de los sueños más húmedos de "El Pocero"… Bueno, lo normal aquí, según parece, casi como en casa.

Que se vea que en Inglaterra también saben dar pelotazos como en España

Y nada, mientras escribo estas líneas me estoy desplazando a unos 90KM/h en el piso superior de un autobús de dos plantas observando una bonita vista de la verdosa campiña inglesa con un cielo gris oscuro, como no podía ser de otra forma. Pronto llegaré a Oxford, donde hoy comenzaré mi nuevo trabajo y conoceré el lugar que será mi casa durante un mes… Crucemos los dedos