jueves, 10 de enero de 2013

2012: Año de mierda

Ya hace bastante que no escribo, entre unas imbecilidades y otras, pero no preocuparse que aún no he perdido las ganas. Así que, puesto en faena de nuevo, y ya que hace poco que fue nochevieja, ¿qué mejor forma de retomar el blog que aportar otro insulso listado más de lo mejor y lo peor del año de turno? Pues ahí va:

Lo peor
Lo peor sin duda de este año es que, sorprendentemente, ¡Pitbull no ha sido lo peor!
La raza humana me asombra. Esa habilidad innata que tiene para autodestruirse de las formas más inverosímiles jamás se ve alterada ni por la contaminación, ni por la crisis, ni por los desastres naturales sean lo crueles que sean. Da lo mismo: Mientras haya un sorbo de agua y un mendrugo de pan seguirá habiendo Reggae-ton (me da igual si no se escribe así) o cualquier otra degeneración popular de la música. Y aunque me duela decirlo (no mucho, reconózcolo), este año Adelle ha cogido a Pitbull, le ha dado una paliza, le ha tirado al suelo, prendido fuego y después ha meado en su agonizante y churruscada calva para apagarlo antes de que muriese. Por último, ha abusado de él de formas que no quiero mencionar. Me han puesto tanto la misma canción una y otra vez que nevermind I'll find someone like you, porque estarás grabada a fuego en mi subconsciente para siempre, y siempre y siempre...
Viendo el lado positivo y teniendo en cuenta que mi capacidad mental para la bazofia tiene un límite: Pitbull, ya no me acuerdo de tus canciones (eso sí, no todo es mérito de Adelle, agradezcámosle a cierto asiático equino su parte de culpa).
Pobres ilusos, no sabían lo que se les venía encima.
Lo mejor
La triste realidad es que no se me ocurre nada bueno en este año de mierda. Quizá el partido España - Italia de la final de la Eurocopa, o algún hashtag de esos graciosos, como el de la mariló y la reencarnación orgánica. Pero son cosas tan insignificantes que da vergüenza mencionarlas. Para mayor decepción, ni siquiera se acabó el mundo: ni Chuck Norris desvió el eje de la tierra haciendo flexiones (como vaticinaban los dos votos de la encuesta que hice), ni acertaron las teorías de que los mayas tenían la teoría de que acabaría el mundo el 21 de diciembre. De hecho, yo aún estoy esperando que sólo se hubieran equivocado por unos días o meses y que se complete el prefacio cualquier día de estos (con un poco de suerte en febrero), lo cual sería un margen de error más que aceptable para los medios rudimentarios de que disponían por aquel entonces.
Total, que mejor olvidamos cuanto antes 2012 para centrarnos en 2013, que además el número 13 da buena suerte, ¿o era el 7? 

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