martes, 15 de marzo de 2011

3D hasta en la sopa I - La Historia del 3D

Ahora que salen los anuncios de Buenafuente y Punset en la tele maravillándose con la última game boy, creo que es un buen momento para perder el tiempo analizando qué es el 3D, cómo se consigue el efecto, porqué no sirven las gafas 3D para ver a través de las paredes, y un poco de historia, que nunca viene mal y a mi me encanta perder el tiempo con chorradas como esta.

Los comienzos. La estereoscopía.

Parece que lo del 3D es algo nuevo, una tecnología maravillosa que nos hará vivir experiencias inimaginables desde el salón de nuestra casa y que es fruto de los avances técnicos del siglo veintiuno. Pero no es así. Según fuentes documentadas (como no iba ser de otro modo, la wikipedia, siempre a mano), todo esto del 3D data de 1838. Joder, hace... (11 menos 38... me llevo 2...) ¡173 añazos! 

Por aquel entonces, un tal Charles Wheatstone, que era de lo más friki, (los ingenieros que hayan estudiado electrónica y otras memeces recordarán el "Puente de Wheatstone", que también es obra suya), se divertía haciendo fiestas temáticas de cosplay en las que se disfrazaban de sus personajes de literatura de ficción favoritos. En una de esas, disfrazado de Capitán Nemo (que era como el Capitán Kirk de esa época), y sumamente bebido porque la absenta de entonces era mucho más barata y un poco más alucinógena, se dio un golpe en la cabeza, y viendo doble (que no 3D), escribió un intenso artículo de investigación, sobre cómo dar sensación de profundidad a las imágenes planas. 

Muchos (como yo) confunden "Winston" con "Wheatstone". Éste es el verdadero puente de Winston.

Aquí podemos ver a Charlie Wheatstone disfrazado de Capitán Nemo, en una de sus famosas fiestas temáticas. Lo de la entrepierna son aletas, mal pensados...


Básicamente, la cosa es que la razón por la que el ser humano ve en 3D, es porque cada ojo recibe una imagen ligeramente distinta al estar separados unos centímetros, y el cerebro ya solito (muy listo él) se encarga de procesar esas imágenes, juntarlas y generar la sensación de profundidad. Como nota al margen, cuando te pillas un buen pedo (sobre todo si es con copas de menos de 3€), parte de esta capacidad se inhibe, por lo que da esa sensación tan placentera de visión doble. 

El caso es que este tío se inventó un cacharro que colocaba dos versiones desplazadas de la misma imagen, una en cada ojo, y voilà, 3D al canto. Como por aquel entonces no había tele, ni marketing, en vez de llamarse "La nueva experiencia 3D", se llamó "Estereoscopio" y nadie le hizo ni puto caso.

Un arcaico estereoscopio de fabricación casera. Tecnología punta de hace 2 siglos. En los ochenta se popularizó también de nuevo, con las típicas cámaras de plasticorro que había en las tiendas para turistas con fotos de la Puerta de Alcalá en 3D.

Los años 50. La invención de las gafas de modernete.

Allá en Estados Unidos, por los años 50 (del siglo 20), como hemos visto recientemente en el anuncio de McDonalds, los jóvenes se entretenían pasándose mensajitos en papel con sus máquinas de escribir. Como era un coñazo cargar con tal cacharro, y en clase les pillaban siempre, se buscaron una nueva forma de divertirse, y a la par poder ir a la última en moda. Y así surgieron las llamadas "Gafas anaglifo", "Gafas 3D de colorines" o "Gafas de modernete", que vuelven a ponerse de moda cada 30 años más o menos, así que en esta década volveremos a verlas. Y tenían la ventaja asombrosa de que eran de fabricación tan barata, que hasta te las regalaban en los cereales (hoy en día puedes hacerlas a modo casero con cartulina, rotuladores carioca y una botella de fanta). Sin embargo, aquí no se pusieron de moda hasta después de la dictadura, ya que hasta entonces las gafas solo llevaban el cristal azul, debido a la prohibición del color rojo, y claro, no daba el mismo efecto.

3D Anaglyph Glasses Style Dress
Sí, se lo tomaban demasiado en serio.
En este caso, el truco está en que se superponen las imágenes con un filtro de color distinto, normalmente magenta y cyan, y las gafas llevan un cristal de cada color. De esa forma cada ojo recibe una imagen distinta. El problema de esto es que suele cargarse el color de la imagen original.

Ejemplo de anaglifo que ilustra su utilidad.

Los años 80 y 90. Dragones en 3D.

Durante los 60 y 70, cansados de la moda de las gafitas, y hasta arriba de LSD, unos científicos hippiescos investigaron sobre la forma en la que el cerebro puede percibir relieves cuando se repiten ciertos patrones en una imagen plana.

Decadas después, ya en los 90, con el auge de los ordenadores 486 y el Windows 3.11, esa idea desembocó en una nueva manera de darle forma a la visión en 3D: Los "autoestereogramas". Basándose en complejos algoritmos de computación de señales y utilizando un decodificador del Canal +, se pueden generar el tipo de imágenes que "El ojo mágico", trajo a nuestras, hasta entonces, insustanciales vidas. 

Un dragón, para el que sea capaz de verlo. Gracias al éxito sin precedente de este tipo de imágenes hay un 300% más de bizcos.
Una vez asentadas las bases de la tecnología 3D, le llega el turno al siglo XX1: el siglo donde despiadadas multinacionales no se dan por vencidas e intentan de nuevo introducir un producto en un mercado que ya lo ha rechazado varias veces. Llega ¡El siglo del 3D! Pero no lo veremos hasta el próximo capítulo, que ya tengo la vista cansada de tantas dimensiones.


2 comentarios:

  1. Cabrón, me estoy partiendo el ojal en el curro! xD

    De dónde coño has sacado el anaglifo del WC? Es fácil hacerlos, por lo que has sido capaz de ponerte con el Photoshop (yo te lo hago con matlab :P) a las 2 de la mañana.

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  2. Pues lo he buscado en google, cómo no. En realidad esperaba encontrar un anaglifo de una mierda. Pero eso es lo más parecido que he encontrado...

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